El nacimiento de un demonio

La última vez que hable de esto fue en el mismo lugar en esta misma mesa de esta posada mal oliente, bebiendo la misma cerveza de amargo sabor incluso la lluvia y el cielo gris es igual al de esa ocasión.

Para continuar con la historia te platicare sobre el comandante y de su pasado. Proveniente del antiguo mundo que vivía una nueva era en una isla al sur de la capital una mujer pobre buscaba refugio y ayuda para cesar el dolor proveniente del vientre de esta con solo mirar su aspecto se veía que era una mujer pobre que nunca supo quién había sido aquel que la había preñado.

Corría por las calles bajo el cielo gris de la tormenta que  azotaba la isla, él bebe no sobrevivirá si nacía en esas condiciones. En un instante la lluvia ceso, el viento dejo de soplar y alrededor de la joven mujer una densa neblina cubrió todo la tenue luz que se filtraba de las nubes solo dejaba ver unos cuantos centímetros a cada lado de ella. Las contracciones de la mujer se detuvieron así como el dolor mientras escuchaba unos pasos dirigiéndose hacia ella.

Con forme los pasos eran más claros al oído de la joven una sombra de entre la densa bruma aparecía tomando forma de un hombre de edad media vistiendo un traje obscuro, cabellera larga y negra. Con voz ronca dice: ¿Quieres vivir?….. ¿Quieres conocer lo que hay en todo el mundo?

A lo que la joven mujer contesta: Si!!

Solo hay una cosa que puedes hacer- Comento el extraño- Para ganar tu vida debes sacrificar la de alguien más.

Ante esto, la mujer mostraba terror en su rostro y agachando la cabeza miro su vientre que albergaba al pequeño. EL terror en el rostro de la mujer se convirtió en tristeza, luego en odio que fue lo que motivo a la mujer para quitarle la vida al pequeño pero el hombre no había terminado de hablar.

Así es, si deseas vivir debes tomar la de alguien más.- Continuo el extraño, tras una breve pausa levantando la cabeza mostrando unos ojos grises como el cielo nublado, agrego.- Así que… Toma la vida de tu madre.

Al terminar de hablar el hombre estallo en carcajada mientras que el dolor del vientre de la mujer apareció súbitamente tumbándola al piso, el viento regreso así como las contracciones de la mujer y la lluvia ahora era más fuerte que antes. Pero a pesar de la tormenta, los gritos de dolor de aquella joven se escuchaban dentro de las casas cercanas y la gente entro en pánico.

Al terminar la tormenta los gritos de dolor desaparecieron y con los primeros rayos del sol se escucharon los primeros llantos de un bebe, la gente salió de sus casas poco a poco para ver lo que sucedía, el panorama era triste. En medio de una camino de tierra cerca de una plaza vacía rodeada arboles rotos por el viento escombros de algunas casas y comercios que resultaron dañados por la tormenta y sobre un charco de agua lodosa dejado por la lluvia, lacia el cuerpo sin vida  de una joven de entre 20 y 22 años con el vestido roto y casi desnuda y junto a ella  un pequeño niño aun con el cordón umbilical unido a su cuerpo y sin ninguna protección llorando.

Los habitantes pensaron que era un milagro que lograra sobrevivir, un sirviente de la familia que dirigía esa isla informo de lo sucedido a sus amos y acudieron donde el pequeño estaba. La mujer esposa del regente de nombre Luna tomo al pequeño entre sus brazos y lo nombro Ariel que significa el león de dios.

Voltio al cuerpo de la madre del pequeño y le dijo que ahora ella lo cuidaría.

Así nació el comandante Ariel en un milagro según la gente del pueblo pero en la pequeña y dulce mirada infantil ocultaba el alma de un demonio. 

Quiero ser gato para dormir y comer todo el día

La Evolución de la Guerra de los mundos.

La guerra de los mundos, novela original de H.G. Wells y adaptada a una radio novela por primera vez en los Estados Unidos por Orson Wells en 1938 y posterior mente una versión de la misma en Ecuador pero en el año 1949, narra cómo era en la imaginación del autor la invasión de extraterrestres del planeta Marte.

La ingenuidad de las personas de la época provoco escenas de pánico en ambos países en caso de los Estados Unidos en los estados de Nueva York y Nueva Jersey, desde suicidios, asesinatos y multitudes de personas corriendo por las calles y arremetiendo contra el edificio de la radio difusora en caso de Ecuador.

Al cabo del tiempo se conoció el engaño pero demostró la ingenuidad de las personas al ser dominadas por algo que sabían que existía pero que jamás pensaron que llegaría a la seguridad de su hogar, no me puedo imaginar cómo reaccionaría yo en esa época donde el acceso a la información era limitado a lo que un grupo de personas transmitían en horarios matutinos y nocturno.

Pero años más tarde,  cuando la sociedad tubo mayor acceso a la información, durante el nacimiento de la era digital nuevas maneras de crear el pánico entre las personas llegaron, correos electrónicos de cadenas que si no los enviabas a 10 personas en los 20 minutos de que los abrías sufrirías un terrible accidente o hasta la muerte como le había pasado a la persona cuya foto iba adjunta al correo o mensajes a los celulares Nokia 3320 con las mismas cadenas y las personas que apenas abrían los ojos al nuevo mundo de la tecnología lo creían y desesperados saturaban los correos de los amigos o solo por maldad lo reenviaban.

Hasta ese punto puedo comprender que la gente lo hacía ya que apenas conocía el internet y demás pero ahora….76 años después de la transmisión de Orson Wells y 18 años después de los celulares 3320 y casi dos meses de la circulación del mensaje de la camioneta blanca que raptaba gente en Progreso y que la policía desmintió aclarando que esa información era del estado de Veracruz y que mostraron una hoja donde las autoridades del estado de Veracruz daban la información y que algún individuo le agrego al mensaje “compártelo porque esta información no lo van a dar a conocer las autoridades al público” aun conociendo todo esto, nuevas cadenas similares aparecen por internet, teléfonos inteligentes y demás accesos de información a nuestro alcance.

Pero lo que más irrita es que aun sabiendo que tenemos todo para poder indagar e investigar y aun así, la gente prefiere encerrarse en su hogares, no salir de noche e incluso no responder el teléfono si el número de teléfono no se puede ver en la pantalla por temor que sea un secuestrador, un ladrón de líneas de teléfono o que se yo.

Es una pena que mientras más acceso a la información y a la tecnología tengamos más gente crédula aparece y que por gente que propaga ese tipo de información falsa cuando algo grabe suceda en verdad la gente solo dejara de creer. 

Tratare de continuar la historia.

Al caer la noche en este triste lugar los recuerdos se hacen más claros en mi memoria.

Aquella noticia que el rey había recibido era que la guerra había comenzado en este continente, debido a la vida tan tranquila que había tenido tantos años no sabía que podía hacer. El mensaje le solicitaba al rey refugio para las tropas enemigas provenientes de las aguas del oeste al sur de la naciente republica americana, un país rico con poder militar suficiente para destruir su pequeño país.
Por tierra habían marchado cientos de miles de kilómetros conquistando y sometiendo a todos los países, ciudades y pueblos a su paso, por mar, navegaron miles de millas destruyendo a todas las flotas y piratas opositores, nada ni nadie se les podía oponer y los que se oponían eran destruidos y como prueba de ello el mensajero saco de su bolso la cabeza mutilada del rey Kinto sexto en la línea y ex soberano de Creci ciudad vecina y de donde el mensajero provenía. Ante esa terrible escena el rey, la reina y la corte que nunca habían visto la cabeza mutilada de un hombre entraron en pánico y nauseas el vómito que gorgoreo en las gargantas de los testigos de tan cruel destino de aquel rey se encontraba en el suelo con el terror y la sonrisa sínica de aquel portador de muerte.

El rey Alberto tomo la decisión de la cual se arrepentiría el resto de su vida, acepto dar el refugio a las tropas enemigas y someterse al mandato del conquistador extranjero cuyo nombre aun no conocía.

A la mañana del tercer día después de la partida del mensajero, el sol no se asomó de entre las nubes por el contrario una tormenta comenzó a azotar la ciudad, la lluvia se había tragado al horizonte, desde el puerto solo se veían las nubes grises soltando todo lo que tenían y desde las puertas de la ciudad no se lograba distinguir más allá de uno cuantos metros, el miedo se sentía en el aire.

De pronto como si fueran sombras salidas de la tierra aparecieron cientos de hombres armados a pie y otros cientos más a caballos, parecían salidos del mismo infierno, con cada resplandor les daba un tenue brillo a sus armaduras de color obscuro era imposible verles los rostros pero se apreciaba el brillo de sus ojos sedientos de sangre y avanzaban directo a la ciudad no mostraban cansancio era la horda más diabólica que nunca jamás se había visto, pero eso no fue lo más tenebroso ese día.

Un hombre sobre un caballo enorme se postro frente a las tropas y un carruaje desde el fondo de las líneas, de este sacaron una linterna de aceite, los guardias de la puerta miraban atónitos y con terror aquella escena. El hombre del caballo encendió una flecha con la linterna pero las llamas eran azules tan azules como el cielo cuando no está nublado era resplandeciente y la lluvia no afectaba a aquella flama, apunto con el arco a las alturas y disparo la flecha y como si hubiera sido un milagro un rayo choco contra la flecha en el cielo sobre la ciudad, por un momento todo quedo en silencio el único ruido era el de las gotas de agua golpeando contra el suelo y los techos de las casas.

Después de esos minutos de un silencio abrumador a lo lejos por sobre el mar un minúsculo ruido se escucha, desconocido para los aldeanos residentes pero reconocible para las hordas formadas a las afueras de la ciudad sobre el campo un instante después en la muralla de la ciudad el estruendo del choque de una bala de cañón en manera de saludo causa el pánico entre los pobladores y el regocijo de las tropas visitantes.

La reina y el pequeño príncipe se ocultaban en un rincón en la habitación de su majestad mientras que el temeroso rey poco a poco se asoma a la ventana y dirige su vista al mar negro por las nubes de tormenta para ver la más tenebrosa de las visiones. De entre las nubes grises parecen grandes navíos adornados con velas negras acompañados de bruma que los hace poco visibles al principio aparecen tres naves pero detrás de las primeras toman forma más y más, en pocos minutos las aguas se ven plagadas de navíos y por ultimo toma forma un barco de guerra enorme entre los cantos aclamando al héroe que cruzo los mares para conquistar otro país del otro lado del mundo.

Sobre la popa del barco que se acerca a puerto la silueta del conquistador extranjero y en aun una lejana ventana en el castillo el rey de esta tierra…. El aun rey de Capricio, por un momento el rey sintió que los ojos del comandante se posaron sobre él y entro en tal pánico que corrió adonde su familia se escondía y los abrazo con fuerza para que la reina y su pequeño heredero no noten que temblaba por completo del miedo que sentía en ese momento, peor él no era el único todos los ciudadanos que lograban ver esa escena era como si las puertas del mismo infierno se abrieran para dejar salir a satanás y casi así fue los cantos de miles de hombres que acompañaban al comandante resonaban en las murallas, en las casas y caminos de toda la ciudad hasta que el comandante desembarco y llego a puerto.

Poniendo un pie en la ciudad el comandante de aspecto fuerte, joven de quizás veinte seis años, fornido de tez morena por navegar quizás de mirada desafiante y arrogante inspiraba temor y respeto con solo mirarlo a los ojos. Observo la ciudad y sonrió.

Desde ese momento los problemas comenzaron para la ciudad y los reyes ya que no lo parecía, pero el comandante tenía muchos secretos y sus seguidores también, pero tratare de volver y continuar en otro momento. 

Tratare de continuar la historia.

Al caer la noche en este triste lugar los recuerdos se hacen más claros en mi memoria.

Aquella noticia que el rey había recibido era que la guerra había comenzado en este continente, debido a la vida tan tranquila que había tenido tantos años no sabía que podía hacer. El mensaje le solicitaba al rey refugio para las tropas enemigas provenientes de las aguas del oeste al sur de la naciente republica americana, un país rico con poder militar suficiente para destruir su pequeño país.

Por tierra habían marchado cientos de miles de kilómetros conquistando y sometiendo a todos los países, ciudades y pueblos a su paso, por mar, navegaron miles de millas destruyendo a todas las flotas y piratas opositores, nada ni nadie se les podía oponer y los que se oponían eran destruidos y como prueba de ello el mensajero saco de su bolso la cabeza mutilada del rey Kinto sexto en la línea y ex soberano de Creci ciudad vecina y de donde el mensajero provenía. Ante esa terrible escena el rey, la reina y la corte que nunca habían visto la cabeza mutilada de un hombre entraron en pánico y nauseas el vómito que gorgoreo en las gargantas de los testigos de tan cruel destino de aquel rey se encontraba en el suelo con el terror y la sonrisa sínica de aquel portador de muerte.

El rey Alberto tomo la decisión de la cual se arrepentiría el resto de su vida, acepto dar el refugio a las tropas enemigas y someterse al mandato del conquistador extranjero cuyo nombre aun no conocía.

A la mañana del tercer día después de la partida del mensajero, el sol no se asomó de entre las nubes por el contrario una tormenta comenzó a azotar la ciudad, la lluvia se había tragado al horizonte, desde el puerto solo se veían las nubes grises soltando todo lo que tenían y desde las puertas de la ciudad no se lograba distinguir más allá de uno cuantos metros, el miedo se sentía en el aire.

De pronto como si fueran sombras salidas de la tierra aparecieron cientos de hombres armados a pie y otros cientos más a caballos, parecían salidos del mismo infierno, con cada resplandor les daba un tenue brillo a sus armaduras de color obscuro era imposible verles los rostros pero se apreciaba el brillo de sus ojos sedientos de sangre y avanzaban directo a la ciudad no mostraban cansancio era la horda más diabólica que nunca jamás se había visto, pero eso no fue lo más tenebroso ese día.

Un hombre sobre un caballo enorme se postro frente a las tropas y un carruaje desde el fondo de las líneas, de este sacaron una linterna de aceite, los guardias de la puerta miraban atónitos y con terror aquella escena. El hombre del caballo encendió una flecha con la linterna pero las llamas eran azules tan azules como el cielo cuando no está nublado era resplandeciente y la lluvia no afectaba a aquella flama, apunto con el arco a las alturas y disparo la flecha y como si hubiera sido un milagro un rayo choco contra la flecha en el cielo sobre la ciudad, por un momento todo quedo en silencio el único ruido era el de las gotas de agua golpeando contra el suelo y los techos de las casas.

Después de esos minutos de un silencio abrumador a lo lejos por sobre el mar un minúsculo ruido se escucha, desconocido para los aldeanos residentes pero reconocible para las hordas formadas a las afueras de la ciudad sobre el campo un instante después en la muralla de la ciudad el estruendo del choque de una bala de cañón en manera de saludo causa el pánico entre los pobladores y el regocijo de las tropas visitantes.

La reina y el pequeño príncipe se ocultaban en un rincón en la habitación de su majestad mientras que el temeroso rey poco a poco se asoma a la ventana y dirige su vista al mar negro por las nubes de tormenta para ver la más tenebrosa de las visiones. De entre las nubes grises parecen grandes navíos adornados con velas negras acompañados de bruma que los hace poco visibles al principio aparecen tres naves pero detrás de las primeras toman forma más y más, en pocos minutos las aguas se ven plagadas de navíos y por ultimo toma forma un barco de guerra enorme entre los cantos aclamando al héroe que cruzo los mares para conquistar otro país del otro lado del mundo.

Sobre la popa del barco que se acerca a puerto la silueta del conquistador extranjero y en aun una lejana ventana en el castillo el rey de esta tierra…. El aun rey de Capricio, por un momento el rey sintió que los ojos del comandante se posaron sobre él y entro en tal pánico que corrió adonde su familia se escondía y los abrazo con fuerza para que la reina y su pequeño heredero no noten que temblaba por completo del miedo que sentía en ese momento, peor él no era el único todos los ciudadanos que lograban ver esa escena era como si las puertas del mismo infierno se abrieran para dejar salir a satanás y casi así fue los cantos de miles de hombres que acompañaban al comandante resonaban en las murallas, en las casas y caminos de toda la ciudad hasta que el comandante desembarco y llego a puerto.

Poniendo un pie en la ciudad el comandante de aspecto fuerte, joven de quizás veinte seis años, fornido de tez morena por navegar quizás de mirada desafiante y arrogante inspiraba temor y respeto con solo mirarlo a los ojos. Observo la ciudad y sonrió.

Desde ese momento los problemas comenzaron para la ciudad y los reyes ya que no lo parecía, pero el comandante tenía muchos secretos y sus seguidores también, pero tratare de volver y continuar en otro momento.